viernes, 25 de julio de 2008

M. Volumen I

He estado preparando el coche. Lo he limpiado he revisado líquidos y ruedas. He vaciado el maletero. He estado tres horas preparando el coche. Ahora he terminado. Tengo ganas de irme de viaje. Ganas locas de irme. Pero de irme contigo.

No estas a mi lado, te he llamado porque este puto cerebro que me ha tocado no puede dejar de pensar en ti. Ayer mi amigo J dijo algo que me hizo pensar aun más. Me dijo que estábamos hechos el uno para el otro. ¿Tendrá razón?. Hizo la pregunta que lleva atormentándome en mi cabeza todo este tiempo; ¿Tu quieres volver con ella?...

Suena diferente cuando se pronuncia. Sobre todo cuando sale de una persona en la que confías en su criterio. Me quede mudo, pensando. No encuentro una respuesta. Bueno, si la encuentro, claro que quiero volver contigo. Me muero por abrazarte y decirte que te amo, que eres la mujer de mi vida, que te veo como la madre de mis hijos. Me encantaría volver a tenerte a mi lado y que todo volviera a ser como antes. A no echarte de menos nunca, aunque te hayas ido con tus amigas de fin de semana. No quiero sentirme solo aunque no estés a mi lado.

Te he llamado, con la paja mental de que me dijeras que mañana no te vas a la playa con el. Deseo irme yo contigo. He preparado el coche para ello. Si no te vas con el, serviré de segundo plato, no me importa. No me importa nada con tal de estar a tu lado, con tal de ir a esa playa por una noche. Oírte hablar de lo bonita que esta la luna. Yo prefiero mírate a ti, pero ahora no puedo. Deseo estar contigo, pero no puedo. No debo, no quiero hacerme daño, y por supuesto, no quiero hacértelo a ti, quiero que seas feliz, de verdad, quiero que estés bien, pero me duele saber que no es conmigo. Lo siento, se que puede ser egoísta y lo siento, pero es lo que tengo en mi maldito cerebro.

Me gustaría decirte que no me interesas, que ya no siento nada por ti. Que quiero que te vayas para no estar contigo. Pero no puedo, casi no puedo ni escribirlo.

Te he llamado, para ver si te apetece que vayamos al río. A ver como abrazas ese gran árbol que tanta energía te transmite, sabes que yo no siento esas cosas, pero me gusta cuando lo haces. Te he llamado, no contestas, no insisto. No quiero ser pesado, aunque se que ya lo estoy siendo. Tu estas allí, yo recorrería 200 kilómetros lo más rápido que pueda con tal de compartir un porro contigo. Pero no contestas. No estas. Esperare a que suene el teléfono. Por lo menos, para oír tu voz.

Mañana me dirás si te vas con el a la playa. No se si dormiré algo esta noche. Pero esperare ansioso tu llamada. No se que me dirás, pero quiero saberlo.

Se que debería dejar de pensar en ti, en lo que vas a hacer o en lo que estas haciendo. Pero te juro que no puedo. Estas en mi mente, “in my brain 24/7”. Lo intento, pero no puedo. Te hecho de menos…


Y me gustaría no hacerlo, por ti, y por mí.

2 comentarios:

Boomings dijo...

No estoy segura de que te guste ser el segundo plato, aunque ahora te parezca que sí... piénsalo bien.

Un abrazo y ánimo

Wawanko, Pableras, Pao... dijo...

No me gusta, pero ahora mismo, lo prefiero. Es eso, o nada.

Gracias, a ver si se pasa rapido este fin de semana y vuelve a casa.